viernes, 13 de marzo de 2015

DOCUMENTOS LUZICOS ANTIGUOS

RITO DE YORK
DOCUMENTOS LUZICOS ANTIGUOS

En busca de la verdad, el perfeccionamiento individual y la luz.
La LUZ con sus sabias enseñanzas les ha mostrado y dirigido sus pasos hacia el camino de las virtudes, la sabiduría, la fraternidad, el humanismo, la lealtad para con sus principios, el accionar en conciencia, la visión de presente y de futuro, a la ascendencia positiva y vigente en la sociedad y sus miembros y procura que los hombres buenos sean mejores, a la vez que incentiva la búsqueda personal de la verdad. La aspiración es que cada uno de sus miembros sea un pensador, por eso sus enseñanzas son entregadas bajo el velo de la alegoría y el símbolo; para despertar la capacidad de descubrir y comprender.
La LUZ es un ser imperfecto en las primeras etapas, pero susceptible de perfeccionar; es un ser que camina hacia la luz en busca de sabiduría. La condición y el estado del aprendiz precisamente, se refiere a la capacidad de aprender; en cuanto pueda hacerse receptivo y abrirse interiormente; de esta forma puede despertar el potencial latente que se halla en cada ser y produce en él un vehemente deseo de progresar y caminar hacia delante, superando todos los obstáculos y las limitaciones y sacando provecho de todas la experiencias y enseñanzas que encuentra a su paso. Solamente mediante este trabajo inteligente, diligente y perseverante puede convertirse en un verdadero obrero de la inteligencia constructora.
No se llega a la verdad con muchas palabras ni discusiones, sino más bien con el estudio, la reflexión y la meditación silenciosa. Entonces, aprender a callar es aprender a pensar y meditar. En el silencio las ideas van madurando y se clarifican y la verdad aparece cuando conseguimos acercarnos a nuestro ser interno. La disciplina del silencio es una de las enseñanzas fundamentales que se nos inculca; quien habla mucho piensa poco, ligera y superficialmente y la LUZ quiere que sus adeptos, se hagan más bien pensadores que habladores. Consecuentemente tendremos que buscar primero la luz dentro de nosotros mismos, para que iluminados por esa luz podamos seguir nuestro arduo peregrinaje en busca de la verdad, eterna meta de la sabiduría masónica.
Veamos entonces, como podemos alcanzar esa luz; que es lo que debemos hacer para atravesar de la oscuridad a la luz. Esta última frase sin duda sintetiza la ceremonia de iniciación del grado de aprendiz y es también el principal desafío que tenemos por delante. Nosotros vivimos en el plano físico y nuestro instrumento de trabajo y experiencia es nuestro cuerpo físico, que forma parte del mundo material; cuando nuestra conciencia despierta, buscamos a nuestra divinidad, al otro polo de la materia, al Espíritu.
Esta interacción energética entre la materia y el espíritu es la que origina el nacimiento y reconocimiento del Alma, y es esa la luz que aspiramos alcanzar, esa es la luz de la sabiduría. Somos los buscadores de la luz, somos los buscadores de la verdad; la verdad es la luz y la luz representa la verdad.
Para conseguir este equilibrio entre los pares de opuestos es necesario acelerar la vibración y elevar la conciencia, esto implica el desarrollo de un trabajo triple que todos los que nos consideramos aún aprendices, deberíamos practicar con el mayor empeño: “El conocimiento, la meditación y el servicio”. Estas son las tres más preciadas herramientas que nos acercaran a la pura luz del Alma. Nada podemos conocer sin antes haber obtenido el deseo de saberlo, y ninguna verdad podemos aceptar cuando nos venga de afuera; si esa verdad no corresponde a un deseo interior.

 El aprendiz no debe contentarse con recibir pasivamente las ideas, conceptos y teorías, sino que debe trabajar con estos materiales, y así aprender a pensar por si mismo; esta es una de las características de nuestra institución.
El primer paso que el aprendiz debe dar para trascender las tinieblas que opacan su visión y crean un espejismo a su alrededor, es conocer. Para saber es necesario previamente conocer y comprender y esto demanda el máximo esfuerzo, y es necesario que tomemos conciencia que cada peldaño en el camino debe ser preparado por nosotros mismos y ningún camino corto o fácil conduce de la oscuridad a la luz.
Hoy en día el mundo ha abierto las puertas a impulsos y prácticas subjetivas o espirituales, prácticas que, aunque posiblemente sean nuevas para algunos, son muy antiguas en cuanto a su origen y empleo. La meditación marca el inicio consiente en el sendero de retorno y es parte integrante de todo el largo viaje, que inevitablemente deberemos todos en algún momento recorrer, desde el comienzo hasta el final, es el resultado inevitable del proceso de evolución, del impulso hacia la perfección.
La Gran Logia de Bolivia recomienda esta práctica subjetiva dentro de sus Templos y este viene a ser el segundo instrumento que tenemos a la mano para acercarnos a la inmanente luz del Alma. Debemos tener la capacidad de elevar la conciencia y abstraernos del mundo de la forma, del ruido y la agitación de la vida diaria, así sea por unos pocos minutos diariamente. Debemos tomar en cuenta que nos encontramos a mitad del camino entre el cielo y la tierra, con los pies hundidos en el lodo de la vida material y la cabeza en el cielo. En la mayoría de los casos cerramos los ojos y no vemos la belleza de la visión celestial o los abrimos y los fijamos en el lodo y el limo que cubre nuestros pies; pero cuando abrimos los ojos y los elevamos por un breve instante, entonces vemos el mundo de la realidad y del espíritu, y esto es posible lograr a través de la meditación.
Finalmente es preciso que comprendamos que ha llegado el momento de servir. La LUZ estimula la fraternidad; esta consiste en dar y no en recibir. Ya no podemos seguir por más tiempo preocupándonos solo de pedir, debemos dar. Tendremos que preguntarnos de hoy en adelante por ejemplo: ¿qué  podemos hacer por nuestro País?, en lugar de servirnos de él y criticarlo, o ¿cuál es el aporte que puedo dar y ofrecer a la LUZ?, en vez de pretender algún beneficio de ella. Es tiempo de abandonar nuestros antagonismos, antipatías, odios y diferencias, y que tratemos de pensar en términos de una familia, una vida y una humanidad. Es hora de hacer un esfuerzo unido para inculcar nuevamente las ideas de hermandad y unidad y podamos comprender que los antiguos modos de trabajar deben desaparecer para proporcionar una oportunidad a los nuevos métodos.
Nuestros oídos están ya preparados para recibir estas nuevas ideas y comprenderlas y aquí tenemos la llave mágica a cuyo toque todas las puertas del Templo se abren.
Me gustaría cerrar esta plancha reflexiva, con las palabras de un sabio Maestro P:.Z:.M.:E:.C:. A. P. R., quien al intentar hacernos ver el largo camino que tenemos por delante en el sendero de la evolución y que están representados en los tres grados simbólicos de la LUZ, dijo lo siguiente:

QUE LA ENERGIA DEL YO DIVINO LES INSPIRE, Y LA LUZ DEL ALMA LES DIRIJA,  QUE SEAN CONDUCIDOS DE LA OSCURIDAD A LA LUZ, DE LO IRREAL A LO REAL, Y DE LA MUERTE A LA INMORTALIDAD”.

Arq. M.Sc. Jose Andrade Gutiérrez




 PROLOGO

Estimados Hermanos:

Este edificio aun en su aspecto exterior fue inspirado para dar una idea de sus fines de carácter profundamente espiritual.
Dicho carácter espiritual se hace mucho mas patente dentro sus muros, para uso de los aspirantes a la Iniciación Masónica, con una interpretación clara, práctica y sencilla de la ciencia, filosófica y tradicional de cada uno de los diferentes símbolos que por primera vez es observado por el iniciado.
LA Iglesia o el hecho arquitectónico lo construimos de muchas clases en los cuales impartimos enseñanzas, regreamos, organizamos, al ser nosotros mismos, organizamos a nuestras familias parte importante de un sedr de LUZ, La mente percibe con mayor facilidad el pensamiento cuando se presenta el concepto ideológico en una forma simbólica y gráfica, pues siempre procede de lo visible a lo invisible, de lo objetivo a lo subjetivo, Estoy seguro de que este Instructivo será la verdadera Luz interna DEL QUE APRECIE ESTE TEMPLO.
En terminología iniciática se expresa esto con la frase “LABRAR LA PIEDRA EN BRUTO” de nuestros apetitos y pasiones, sectarismos y prejuicios, a fin de llegar a ser perfectos Ciudadanos del “Mundo Mejor” que ha sido el anhelo supremo de la Humanidad.
Ser Masón, es ser amante de la Virtud, de la Sabiduría, de la Justicia de la Humanidad.
Ser Masón, es ser amigo de los pobres y de los que caen en desgracia, de los que sufren, de los que lloran, de los que tienen hambre y sed de justicia, de los que proponen como única norma de conducta el bien de todos y su engrandecimiento y progreso.
Ser Masón, es querer la armonía de las familias, la concordia de los pueblos, la paz del género humano.
Ser Masón, es derramar por todas partes los divinos esplendores de la instrucción; educar para el bien, la inteligencia, concebir los más bellos ideales del derecho, de moralidad, del amor y practicarlos.
Ser Masón, es llevar a la práctica aquel hermosísimo precepto de todos los lugares y de todos los siglos, que dice con infinita ternura a todos los hombres y a todos los pueblos, desde lo alto y con los brazos abiertos al mundo: "Amaos los unos a los otros, formad una sola familia, sed todos hermanos".
Olvidar las ofensas que se nos dicen, ser buenos hasta con nuestros adversarios y enemigos, no odiar a nadie; practicar la virtud constantemente, volver bien por mal; esto es ser Masón.
Amar la Luz y aborrecer las sombras; ser amigo de la Ciencia y combatir la ignorancia, rendir culto a la Razón y a la Sabiduría, esto es ser Masón.
Predicar la Tolerancia, ejercer la caridad sin distinción de razas, creencias y opiniones; luchar contra la hipocresía y el fanatismo, esto es Masón.
Realizar el sueño de la Fraternidad Universal entre todos los hombres, esto es ser Masón.


Fraternalmente:                                                                                    

Arq. Msc. PhD. Jose Andrade Gutiérrez



 Julio de 2014 (e:.v:.)

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