RITO DE YORK
En busca de la verdad, el perfeccionamiento
individual y la luz.
La LUZ con sus sabias enseñanzas les ha
mostrado y dirigido sus pasos hacia el camino de las virtudes, la sabiduría, la
fraternidad, el humanismo, la lealtad para con sus principios, el accionar en
conciencia, la visión de presente y de futuro, a la ascendencia positiva y
vigente en la sociedad y sus miembros y procura que los hombres buenos sean
mejores, a la vez que incentiva la búsqueda personal de la verdad. La
aspiración es que cada uno de sus miembros sea un pensador, por eso sus
enseñanzas son entregadas bajo el velo de la alegoría y el símbolo; para
despertar la capacidad de descubrir y comprender.
La LUZ es un ser imperfecto en las primeras
etapas, pero susceptible de perfeccionar; es un ser que camina hacia la luz en
busca de sabiduría. La condición y el estado del aprendiz precisamente, se
refiere a la capacidad de aprender; en cuanto pueda hacerse receptivo y abrirse
interiormente; de esta forma puede despertar el potencial latente que se halla
en cada ser y produce en él un vehemente deseo de progresar y caminar hacia
delante, superando todos los obstáculos y las limitaciones y sacando provecho
de todas la experiencias y enseñanzas que encuentra a su paso. Solamente
mediante este trabajo inteligente, diligente y perseverante puede convertirse
en un verdadero obrero de la inteligencia constructora.
No se llega a la verdad con muchas palabras ni
discusiones, sino más bien con el estudio, la reflexión y la meditación
silenciosa. Entonces, aprender a callar es aprender a pensar y meditar. En el
silencio las ideas van madurando y se clarifican y la verdad aparece cuando
conseguimos acercarnos a nuestro ser interno. La disciplina del silencio es una
de las enseñanzas fundamentales que se nos inculca; quien habla mucho piensa
poco, ligera y superficialmente y la LUZ quiere que sus adeptos, se hagan más
bien pensadores que habladores. Consecuentemente tendremos que buscar primero
la luz dentro de nosotros mismos, para que iluminados por esa luz podamos
seguir nuestro arduo peregrinaje en busca de la verdad, eterna meta de la
sabiduría masónica.
Veamos entonces, como podemos alcanzar esa
luz; que es lo que debemos hacer para atravesar de la oscuridad a la luz. Esta
última frase sin duda sintetiza la ceremonia de iniciación del grado de
aprendiz y es también el principal desafío que tenemos por delante. Nosotros
vivimos en el plano físico y nuestro instrumento de trabajo y experiencia es
nuestro cuerpo físico, que forma parte del mundo material; cuando nuestra
conciencia despierta, buscamos a nuestra divinidad, al otro polo de la materia,
al Espíritu.
Esta interacción energética entre la materia y
el espíritu es la que origina el nacimiento y reconocimiento del Alma, y es esa
la luz que aspiramos alcanzar, esa es la luz de la sabiduría. Somos los
buscadores de la luz, somos los buscadores de la verdad; la verdad es la luz y
la luz representa la verdad.
Para conseguir este equilibrio entre los pares
de opuestos es necesario acelerar la vibración y elevar la conciencia, esto
implica el desarrollo de un trabajo triple que todos los que nos consideramos
aún aprendices, deberíamos practicar con el mayor empeño: “El conocimiento, la
meditación y el servicio”. Estas son las tres más preciadas herramientas que
nos acercaran a la pura luz del Alma. Nada podemos conocer sin antes haber
obtenido el deseo de saberlo, y ninguna verdad podemos aceptar cuando nos venga
de afuera; si esa verdad no corresponde a un deseo interior.
El aprendiz no debe contentarse con recibir
pasivamente las ideas, conceptos y teorías, sino que debe trabajar con estos
materiales, y así aprender a pensar por si mismo; esta es una de las
características de nuestra institución.
El primer paso que el aprendiz debe dar para
trascender las tinieblas que opacan su visión y crean un espejismo a su
alrededor, es conocer. Para saber es necesario previamente conocer y comprender
y esto demanda el máximo esfuerzo, y es necesario que tomemos conciencia que
cada peldaño en el camino debe ser preparado por nosotros mismos y ningún
camino corto o fácil conduce de la oscuridad a la luz.
Hoy en día el mundo ha abierto las puertas a
impulsos y prácticas subjetivas o espirituales, prácticas que, aunque
posiblemente sean nuevas para algunos, son muy antiguas en cuanto a su origen y
empleo. La meditación marca el inicio consiente en el sendero de retorno y es
parte integrante de todo el largo viaje, que inevitablemente deberemos todos en
algún momento recorrer, desde el comienzo hasta el final, es el resultado
inevitable del proceso de evolución, del impulso hacia la perfección.
La Gran Logia de Bolivia recomienda esta
práctica subjetiva dentro de sus Templos y este viene a ser el segundo
instrumento que tenemos a la mano para acercarnos a la inmanente luz del Alma.
Debemos tener la capacidad de elevar la conciencia y abstraernos del mundo de
la forma, del ruido y la agitación de la vida diaria, así sea por unos pocos
minutos diariamente. Debemos tomar en cuenta que nos encontramos a mitad del
camino entre el cielo y la tierra, con los pies hundidos en el lodo de la vida
material y la cabeza en el cielo. En la mayoría de los casos cerramos los ojos
y no vemos la belleza de la visión celestial o los abrimos y los fijamos en el
lodo y el limo que cubre nuestros pies; pero cuando abrimos los ojos y los
elevamos por un breve instante, entonces vemos el mundo de la realidad y del
espíritu, y esto es posible lograr a través de la meditación.
Finalmente es preciso que comprendamos que ha
llegado el momento de servir. La LUZ estimula la fraternidad; esta consiste en
dar y no en recibir. Ya no podemos seguir por más tiempo preocupándonos solo de
pedir, debemos dar. Tendremos que preguntarnos de hoy en adelante por ejemplo:
¿qué podemos hacer por nuestro País?, en
lugar de servirnos de él y criticarlo, o ¿cuál es el aporte que puedo dar y
ofrecer a la LUZ?, en vez de pretender algún beneficio de ella. Es tiempo de
abandonar nuestros antagonismos, antipatías, odios y diferencias, y que
tratemos de pensar en términos de una familia, una vida y una humanidad. Es
hora de hacer un esfuerzo unido para inculcar nuevamente las ideas de hermandad
y unidad y podamos comprender que los antiguos modos de trabajar deben
desaparecer para proporcionar una oportunidad a los nuevos métodos.
Nuestros oídos están ya preparados para
recibir estas nuevas ideas y comprenderlas y aquí tenemos la llave mágica a
cuyo toque todas las puertas del Templo se abren.
Me gustaría cerrar esta plancha reflexiva, con
las palabras de un sabio Maestro P:.Z:.M.:E:.C:. A. P. R., quien al intentar
hacernos ver el largo camino que tenemos por delante en el sendero de la
evolución y que están representados en los tres grados simbólicos de la LUZ,
dijo lo siguiente:
“QUE
LA ENERGIA
DEL YO DIVINO LES INSPIRE, Y LA
LUZ DEL ALMA LES DIRIJA, QUE SEAN CONDUCIDOS DE LA OSCURIDAD A LA LUZ , DE LO IRREAL A LO REAL, Y
DE LA MUERTE A LA INMORTALIDAD ”.
Arq. M.Sc. Jose Andrade Gutiérrez
PROLOGO
Estimados
Hermanos:
Este edificio aun en su
aspecto exterior fue inspirado para dar una idea de sus fines de carácter
profundamente espiritual.
Dicho carácter espiritual
se hace mucho mas patente dentro sus muros, para uso de los aspirantes a la Iniciación
Masónica, con una interpretación clara, práctica y sencilla de la ciencia,
filosófica y tradicional de cada uno de los diferentes símbolos que por primera
vez es observado por el iniciado.
LA Iglesia o el hecho
arquitectónico lo construimos de muchas clases en los cuales impartimos
enseñanzas, regreamos, organizamos, al ser nosotros mismos, organizamos a
nuestras familias parte importante de un sedr de LUZ, La mente percibe con
mayor facilidad el pensamiento cuando se presenta el concepto ideológico en una
forma simbólica y gráfica, pues siempre procede de lo visible a lo invisible,
de lo objetivo a lo subjetivo, Estoy seguro de que este Instructivo será la
verdadera Luz interna DEL QUE APRECIE ESTE TEMPLO.
En terminología
iniciática se expresa esto con la frase “LABRAR LA PIEDRA EN BRUTO” de nuestros
apetitos y pasiones, sectarismos y prejuicios, a fin de llegar a ser perfectos
Ciudadanos del “Mundo Mejor” que ha sido el anhelo supremo de la Humanidad.
Ser Masón, es ser amante
de la Virtud ,
de la Sabiduría ,
de la Justicia
de la Humanidad.
Ser Masón, es ser amigo
de los pobres y de los que caen en desgracia, de los que sufren, de los que
lloran, de los que tienen hambre y sed de justicia, de los que proponen como
única norma de conducta el bien de todos y su engrandecimiento y progreso.
Ser Masón, es querer la
armonía de las familias, la concordia de los pueblos, la paz del género humano.
Ser Masón, es derramar
por todas partes los divinos esplendores de la instrucción; educar para el
bien, la inteligencia, concebir los más bellos ideales del derecho, de
moralidad, del amor y practicarlos.
Ser Masón, es llevar a la
práctica aquel hermosísimo precepto de todos los lugares y de todos los siglos,
que dice con infinita ternura a todos los hombres y a todos los pueblos, desde
lo alto y con los brazos abiertos al mundo: "Amaos los unos a los otros,
formad una sola familia, sed todos hermanos".
Olvidar las ofensas que
se nos dicen, ser buenos hasta con nuestros adversarios y enemigos, no odiar a
nadie; practicar la virtud constantemente, volver bien por mal; esto es ser
Masón.
Amar la Luz y aborrecer las sombras;
ser amigo de la Ciencia
y combatir la ignorancia, rendir culto a la Razón y a la Sabiduría , esto es ser Masón.
Predicar la Tolerancia , ejercer la
caridad sin distinción de razas, creencias y opiniones; luchar contra la hipocresía
y el fanatismo, esto es Masón.
Realizar el sueño de la Fraternidad Universal
entre todos los hombres, esto es ser Masón.
Fraternalmente:
Arq. Msc. PhD. Jose Andrade
Gutiérrez
Julio de 2014 (e:.v:.)

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